

Rolls-Royce ha pasado oficialmente al lado oscuro. El Black Badge no es un simple acabado; es toda una declaración de intenciones y rendimiento. Han apretado el majestuoso bloque V12 de 6,75 litros hasta alcanzar los 600 CV y un par motor descomunal de 900 Nm.
Una pintura que desafía a la luz
El detalle que es, objetivamente, una auténtica locura, es el proceso de pintura. Utilizan nada menos que 45 kilos de pintura combinados con un proceso de pulido a mano especializado para lograr el negro más profundo y oscuro de toda la industria del automóvil. Sencillamente espectacular.
Carbono técnico y espíritu nocturno
En el interior, el entramado de ‘Technical Carbon’ (carbono técnico) —que luce un patrón de diamantes— ofrece una experiencia táctil y visual que no se parece a nada que hayas visto antes. Este no es un coche para que te lleven; es un coche pensado para conducirlo tú mismo. Un auténtico depredador vestido con esmoquin, diseñado para ser el amo de la noche.








