¡Después de un parón de 15 largos años, la leyenda ha vuelto! La segunda generación del Aviator no es un simple clon del Explorer; es la manifestación física de la filosofía ‘Quiet Flight’ (vuelo silencioso) de Lincoln.
Músculo de propulsión trasera
Lo que nos ha vuelto locos a los apasionados del motor es su arquitectura con base de propulsión trasera (RWD), que le otorga unas proporciones musculosas brutales. Esto se combina con un bloque V6 Twin-Turbo de 3.0 litros que rinde unos contundentes 400 caballos de potencia.
Un detalle con alma
Pero el detalle que te toca la fibra sensible, una auténtica locura, son los avisos sonoros del coche: han sido grabados nada menos que por la Orquesta Sinfónica de Detroit, transformando los típicos e irritantes pitidos mecánicos en una auténtica experiencia sinfónica.
Es más esbelto que el Navigator, desde luego, pero no pierde ni un ápice de opulencia. Nos encontramos, probablemente, ante el SUV de tamaño medio más equilibrado y redondo de toda la historia de Lincoln. Se nota la diferencia a leguas.











